Ultimas Noticias

Crece el robo de patentes de autos: las usan para disfrazar coches para delinquir

En lo que va del año robaron 44.300 sólo en Capital y Gran Buenos Aires. Esto representa un 10 por ciento más que en 2016. Muchas aparecen después en asaltos y secuestros.

La escena se repite como sincronizada. No importa si es Adrogué, Cañuelas, Caballito, Barracas o José C. Paz. Son personas que dejan su auto estacionado y, como si fueran víctimas de un acto de magia, en pocos segundos ya no tienen su patente. Entre enero y agosto de 2017, 44.300 personas tuvieron que pedir un duplicado de su chapa sólo en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Se trata de un diez por ciento más que en el mismo periodo del año pasado. La Ciudad de Buenos Aires tuvo un crecimiento aún mayor: un 17% más de personas tuvieron que pagar alrededor de $1.200 por la nueva identificación de sus vehículos.

Los motivos son tan diversos que ni la Policía ni la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor (DNRPA) discriminan las razones detrás de cada trámite, por eso no hay registros oficiales claros sobre la dinámica. Pero fuentes policiales consultadas por Clarín coinciden en que el robo de patentes para cometer delitos (se las colocan a autos que tienen pedido de secuestro) es una estrategia “cada vez más usada para evadir controles”, según pueden detectar en operativos o allanamientos.

La tendencia coincide con la instalación de pórticos que registran los vehículos que ingresan a la ciudad de Buenos Aires por General Paz o la autopista Buenos Aires – La Plata y el aumento de controles en la vía pública.

“Se están dando dos cosas: circulan en vehículos registrados durante el tiempo que están ‘limpios’, o les cambian la chapa. Para lo segundo eligen modelos similares y les sacan la patente para ponérsela a otro de igual modelo. Cometen el ilícito y descartan el auto con la patente que no coincide con la de vidrios ni chasis. Si los ve un patrullero o un control, hace la consulta y aparece sin pedido de secuestro”, explicó un jefe policial de zona norte, como una situación muy frecuente.

Sus pares del GBA explican que “usan esa alternativa para evitar ser detectados antes o después del robo”. Principalmente para “cambiar de jurisdicción, entre Capital y Provincia”, aclaran los especialistas.

“Llegué de trabajar un sábado a las 16. Y estacioné el auto en la vereda, como siempre. No lo guardé porque tenía que volver a salir al rato. Entré a hacer unas cosas, habré tardado menos de cinco minutos y cuando fui a sacar la basura ya no estaban más las patentes del auto. Tengo el portón a tres metros y no escuché nada, fueron apenas tres minutos. Dejaron hasta los tornillos puestos. Hice la denuncia por miedo a que hagan algo ilegal y me pudieran perjudicar”, le contó a Clarín Francisco Damessi, que vive en José C. Paz y fue víctima de este hecho en agosto.

Lo que le pasó a Andrés fue similar: vive en Caballito, tiene 38 años, un Citroën gris oscuro, y hace un año y medio que da vueltas en la burocracia administrativa buscando una respuesta. Todo empezó una tarde de 2015 cuando notó que le faltaban las patentes. Hizo la denuncia y realizó el trámite de reposición.

El auto de Andrés

“Hasta ahí todo normal. En ese momento me explicaron que las usan para salir robar y me dijeron que suelen descartarlas después de un día o dos. Guardé mi copia de la denuncia por las dudas y me quedé tranquilo. Pero esto fue hace un año y medio y ya recibí 11 multas del que me robó”.

Andrés ya recorrió Moreno, Tigre, San Fernando, Vicente López y Capital Federal explicando que las infracciones no fueron cometidas por él. “Cuando hice todo el trámite de la reposición me dieron una patente que tiene una pequeña letra d, que indica que se trata de un duplicado. Cuando se me juntan varias de un mismo lugar, voy a la oficina de tránsito de cada municipio, muestro los papeles y explico que esa patente no tiene la d y que es robada. Hasta ahí sólo es burocracia, pero mi preocupación es que esa persona lastime a alguien o cometa algún delito grave y aparezca la Policía en la puerta de mi casa”, lamentó el hombre, que prolijamente armó un archivo digital con el historial de su caso.

Es que con las fotomultas puede explicar que se trata de un error y que no fue él quien no cometió las faltas, pero las que no tienen foto son una incógnita: “No sé cómo van a hacer, porque los inspectores no aclaran si se trata de una patente duplicada o no. Los pórticos tampoco registran ese dato, entonces no sé. Lo que a mí me gustaría es que a esa persona le secuestren el auto y se termine todo esto, porque yo me la paso teniendo que demostrar mi inocencia”, dice.

No quiere que su apellido ni su patente se difundan porque teme que esta situación le impida vender su auto a futuro. “Me da cosa, capaz si lo vendo, al próximo le sigue pasando lo mismo”, se preocupa.

Según datos oficiales de la Ciudad de Buenos Aires, en agosto hubo 400 alertas por día entre los 700 mil que patentes que detectaron los lectores . “El 17 de agosto se irradió una alerta porque en el puesto Albarellos se detectó la patente de un taxi Chevrolet Corsa con pedido de secuestro por robo desde el 26 de abril de 2017”, ejemplificaron. Por ese alerta hubo una persecución y detención.

Ese tipo de controles es el que buscan evadir lo delincuentes cambiando la chapa patente. Claudio Miguet padeció la otra cara del sistema: le robaron dos veces su auto Fiat Duna rojo en Villa Crespo y apareció en Caraza, Lanús. En una nota publicada por Clarín el 26 de agosto reveló que la primera vez el rastreador indicó que su auto estaba en la comisaría 5° de Lanús: “Le habían pintado el capot de negro, le habían polarizado las puertas traseras y le habían cambiado dos ruedas. Además, tenía otra patente, una patente trucha”, recuerda. Lo usaron más de una semana como remís con la chapa falsa sin que nadie lo notara. La segunda vez, liberaron dos veces a quienes estaban desguazando su coche porque el registro tardó 48 horas en alertar sobre el pedido de secuestro dado qeu el robo se había denunciado en Capital y la consulta se estaba haciendo en Lanús.

Alberto Granero, parte del grupo vecinal “Adrogué, queremos más seguridad”, también sufrió el robo de su chapa y concluyó: “A mí también me robaron la patente en abril. Somos el daño colateral de otro delito: a medida que hay más herramientas para detectar a los asaltantes se las ingenian con otras cosas. Reponerla parece un trámite menor, pero hay que hacer el papelerío y gastar plata”.

Gracias por calificar! Ahora puedes decirle al mundo como se siente a traves de los medios sociales.
Lo que acabo de ver es..
  • Raro
  • Asqueroso
  • Divertido
  • Interesante
  • Emotivo
  • Increible

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*