El lunes por la tarde, Mauricio Macri recibió una llamada de Karina Milei. A pesar de la distancia y los meses sin contacto, la conversación mantuvo la habitual brevedad característica de la hermana del presidente: duró 25 minutos. Karina le propuso iniciar una nueva etapa de diálogo permanente y coordinación entre La Libertad Avanza y el PRO, tanto en lo electoral como en lo parlamentario. Sin embargo, Macri parece inmune a las promesas, tras haber enfrentado dificultades durante los casi tres años que Javier Milei lleva en el poder.

“Para blindar el cambio hay que trabajar distinto y vos sabés que nosotros no queremos cogobernar”, le dijo Macri, una postura que mantiene desde que contribuyó a la victoria de Milei en el balotaje frente a Sergio Massa. Karina respondió sorprendida: “Pero, Mauricio, ¿qué decís? si tenemos un montón de ministros de tu partido”.
La charla tuvo momentos tensos cuando Karina aseguró que el Gobierno siempre escuchó las sugerencias del PRO. Macri replicó con ironía, sugiriendo que salieran a la calle para comprobar la opinión de la gente en Buenos Aires.
A pesar de las diferencias, avanzaron en la propuesta impulsada por Diego Santilli, quien intervino en charlas separadas para acercar posiciones. Karina admira la labor de Santilli, quien tras la última elección legislativa en la provincia de Buenos Aires fue nombrado ministro del Interior y luego jefe de ministros. Santilli sostiene que un ambiente político menos hostil es posible, pero Macri, consciente de sus propias experiencias, mantiene reservas sobre las intenciones de los Milei y atribuye el acercamiento a situaciones de necesidad.
Con cierta cautela, Macri aceptó retomar el diálogo y acordaron conformar una mesa de trabajo que se activó tres días después, junto con el compromiso de dejar de lado las críticas públicas. El proceso no se anticipa sencillo, dado que ni Milei ni su entorno son fáciles de manejar, habiendo protagonizado ataques a integrantes del macrismo. Sin embargo, lo que une a ambos sectores es el objetivo común de evitar que el peronismo retome el poder en cualquiera de sus variantes en las elecciones del próximo año.
Además de esta definición nacional, se juegan posicionamientos en la Ciudad de Buenos Aires, donde Jorge Macri busca la reelección. Karina Milei, aunque ha perdido a su delfín Manuel Adorni por escándalos internos, mantiene la ambición de disputarle el territorio porteño. También están en juego candidaturas en la provincia de Buenos Aires y la posibilidad de que el PRO presente o no un candidato propio a la presidencia; en ese sentido, Hernán Lacunza ha manifestado intenciones, a pesar de sus fuertes enfrentamientos con Milei en redes sociales.
El modelo económico libertario está siendo objeto de debate dentro del establishment. Tras meses de promesas optimistas sobre la recuperación, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, admitió que el crecimiento económico es más lento de lo esperado por el equipo oficial. Esta prudencia contrasta con los pronósticos anteriores de Milei y Luis Caputo: en abril de 2025, el presidente afirmó que la economía despegaría “como pedo de buzo” y, meses después, su ministro anunció “los mejores 18 meses que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Sin embargo, la inflación de julio fue de 2,1%, interrumpiendo una baja de tres meses; Milei había asegurado que en agosto la inflación sería cero, evidenciando un nuevo fallo en sus cálculos.
En el círculo político se evalúa con cautela qué consecuencias tendría un aumento de la desconfianza hacia el proyecto libertario y cómo reaccionaría el electorado más vulnerable. Algunos ya exploran alternativas, especialmente quienes rechazan las opciones que surgen dentro del peronismo. Aunque el PJ atraviesa una crisis y la expresidenta Cristina Kirchner está detenida, su afán por mantener el poder sigue intacto.
Ejemplo de ello fue la reunión que el martes mantuvieron en el hotel Emperador dirigentes del peronismo como Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán, Gustavo Melella, Gerardo Zamora, Germán Martínez y José Mayans. Aunque habían prometido un encuentro breve, la cita se extendió por casi cinco horas. Allí discutieron y defendieron las PASO, postergando las diferencias crecientes, principalmente entre Kicillof y la representación de Cristina por medio de su hijo.
Dentro del peronismo circula la idea, que no se trató formalmente en la cumbre, de realizar una gran interna para fortalecer al candidato ganador y evitar perder fuerza en un eventual balotaje. Kicillof ya aspira a la candidatura y otros, como Quintela y Zamora, también manifestaron interés. Massa, por su parte, mantiene la ambigüedad sobre su postulación. La urgencia del peronismo se ve impulsada por dos factores: la consolidación de una imagen negativa de Milei y la aparición de varios “outsiders” que aún no oficializan candidaturas.
Entre estos surgen el banquero Jorge Brito, el empresario de medios Daniel Hadad, el pastor Dante Gebel y el economista Carlos Melconian. El Gobierno preferiría enfrentar en la carrera presidencial a Kicillof, aunque los números que manejan en Balcarce 50 hoy son preocupantes, incluso en caso de una segunda vuelta contra el gobernador bonaerense.
Por su parte, Milei mantuvo un encuentro con Daniel Hadad el miércoles 5, a las 17 horas, en la Residencia
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